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tarkovsky 2007-02-03 01:45:17
NOCHE.
NINGUNA NUBE.
Se hace preciso hablar bajo,
sumarse con los murmullos.
No es buena hora para los aullidos,
ya no es hora de los gases.
Tal vez sea
hora de la brisa
deslizándose en el asma de los topos.
Tal vez se nubla la arena
caliente, a ras de las culebras.
Musita en el lodo cautivo
la enorme resonancia de la esfera
hendida de milenios.
Musita el latido,
este latido incesante,
que perturba los eones.
Susurran las moléculas repletas de materia,
de luz,
repletas de penumbra.
Murmura el Tiempo
abriendo sus fluídos.
Son las células
que alguna vez fueron piedra.
Son los elementos, las briznas
de todo lo que existe.
Son ellas las que hablan,
son ellas las únicas
que saben que persisten
en la triste alegoría de la galaxia.
Más, más silencio,
que todo se cubra,
la noche espera, las ramas crujen,
desligando su atadura de madera:
?Dime, estrella,
¿qué es eso que buscas,
qué es eso que olvidas
al fin de la ceniza?
Escucha, ven, quiero decirte,
escúchame, ¿no oyes
la flauta de los búhos?.
Escucha nada más,
escucha la tiniebla:
Eso que brilla arriba son estrellas
calladas.
Esto que amamanta
a los agujeros son estrellas
sigilosas.
Aquello que temes, que te destruye,
aquello que es oscuro y despoblado,
aquello son estrellas
ciegas.
Todo lo que duerme en el instante,
todo esto que canta,
todo son estrellas
queriendo ser estrellas.
Escucha, ven, ven aquí
estrella,
habla en voz baja, dime:
¿Qué son esos fantasmas que persigues?
¿Qué es lo que llora en tus ojos
perdidos en la nada?
Dime, dímelo ahora, estrella:
¿Por qué sigues sedienta
si todo son estrellas...??
Tan sólo canta un grillo,
velando a la materia.
Un grillo que busca,
un grillo que chirría,
ansiando en otro grillo
la muerte de los grillos.
?¿Por qué me hablaste, sed,
por qué escuché tus voces?
¿Por qué esta incertidumbre
si todo eran estrellas??
Al filo de esa noche,
al filo de la arena,
la espuma, los crustáceos,
sabiéndose otra cosa,
hicieron más arena.