El lenguaje en el mundo de los Chats. Peligros y abusos en las salas y webs para chatear
Dicen que el lenguaje no es más que la evolución natural de la sociedad, y que como si fuera un ser vivo se va adaptando a los tiempos que corren, tomando términos de allí y modificando otros de allá para dar forma final al lenguaje de cada tiempo.
Es innegable que la llegada de las nuevas tecnologías, fundamentalmente el mundo de los teléfonos móviles, ha sido como una carga de profundidad para el lenguaje.La necesidad de abreviar, la importancia de cada carácter escrito en pantalla, ha llevado a que los usuarios (fundamentalmente los jóvenes) creen su propio lenguaje el cual llena día sí, día también, los mensajes de nuestros terminales móviles.
Sin embargo, este uso se ha extendido, por desgracia, al mundo del Chat y hoy es muy frecuente descubrir en salas de conversación a usuarios golpeando el idioma una y otra vez, con la excusa de que "se entiende sin problemas" lo que tratan de expresar. Esto, que por supuesto es cierto, está empobreciendo el lenguaje hasta límites insospechados y, por encima de todo, está creando vicios en los jóvenes a la hora de expresarse por escrito.
La figura de programas tipo Messenger ha ido creciendo en importancia como medio de comunicación (tal y como hemos ido viendo en más de una ocasión en este mismo espacio) y lejos de la excusa del tiempo o espacio que podría aplicarse al mundo del teléfono móvil, no termina de entenderse que se produzca tan flagrante deterioro del lenguaje de manera gratuita.
Porque, en efecto, podría llegar a entenderse que incluso en una pantalla de chat pudiera abreviarse pero...¿qué explicación tiene cuando no se trata de una abreviatura sino de una falta de ortografía consciente y gratuita? Podría llegar a contemplarse la posibilidad de que alguien escribiera "Stas" en lugar de "Estas"... pero... ¿qué sentido tiene la falta cuando no hay abreviatura de por medio?
Siempre es bueno dar un toque de atención y que en el uso de este tipo de programas, todos pongamos de nuestra parte para cuidar el lenguaje. El fin último es cuidar la expresión de los más jóvenes.
